De la música también se come. ¡Y tanto!

Cartel del proyecto ‘De la música también se come’

Si como yo, cuando eras pequeña dibujabas las casas de los pueblos con tejados rojos triangulares y paredes blancas con puertas de madera, el día que vayas a La Marquesina del Alba, caerás rendido a la belleza de lo natural y lo distinto. 
Calienta el cuello antes de ir, porque  cuando te sientes en la terraza a tomar un vermú casero riquísimo, tendrás que hacer de niña del exorcista para poder mirar en 360 grados la maravilla de paisaje, de pueblo y de cosas y personas, que tienes detrás y delante de ti. Y no solo por la suerte de guapura natural que tiene Rioseco, que eso no es cosa de ellos (el señor diseñador de la orografía de Asturias estaba inspirado ese día), sino porque dentro y fuera del local te puedes encontrar con detalles geniales de artistas como Kiko Urrusti o Israel Sastre entre otros. 
Y es que lo que hace tan especial este lugar donde te dan de comer, de beber, de ver, de escuchar, de bailar, de cantar, de aprender y de otras cosas que se te puedan ocurrir, es el artisteo que rezuma por todos lados.  
Laura es una artista de la cocina, y debe saber también de encantamientos y hierbas, porque como en el chiste del fantasma, el que entra… no quiere salir. Todo sabe que te mueres, es casero, a fuego lento, con colores bonitos. Y su sonrisa, más  todavía. 
Foto de un bizcocho
David es un cohete en cuenta atrás: lleno de energía. Simpático, voceras, acogedor y grande, muy grande. Con esa cabeza llena de ideas que bullen como los callos a fuego lento en la cocina de al lado, los dos han creado un rincón exquisito y único donde la música es la protagonista. 

Una de las veces que estuve allí, en un día precioso de verano asturiano,  disfrutamos Pedro Menéndez y yo de Harmonica Creams, que con bombín negro y desde Tokio, nos dejaron con los ojos abiertos como platos (los nuestros), flipando con el virtuosismo de aquellos jóvenes japoneses que por cierto, se pusieron “guapos” a fabes de Laura un rato después. Damos fe.
Pero no hace falta que los músicos y las músicas vengan de tan lejos. Allí hay canciones siempre que el tiempo lo permite.
Un fin de semana en La Marquesina es música: Silvia y Gema, Ivo, Pablo, Vaudí, Alvaro, Nacho Felipe o el propio David, que lo mismo te canta copla que improvisa un blues, estarán seguro por allí. Y como ellos, muchos otros. 

Pero no ahora.
Porque han decidido que no van a abrir hasta que no puedan seguir combinando comida, bebida y música. “Porque no vivimos de la música, sino para la música. Porque no vendemos más por tener conciertos, sino que intentamos que más gente pueda ver música en directo. Porque acompañamos la música majestuosa de alimentos majestuosos… Por eso no abrimos.
Nuestro alma es la música. No somos un restaurante que programa un concierto en un vermú para intentar vender más, somos músicos que programan conciertos para que puedas comer en un buen restaurante mientras escuchas un buen concierto. Por eso no nos merece la pena abrir.
No dejaremos de intentarlo, de aguantar, de esperar que llegue la luz después del suplicio que estamos pasando, pero nunca nos venderemos: Nunca. Preferimos acabar aquí que arrastrarnos nosotros y todos los que han colaborado en que este sea un lugar único, a subsistir como un restaurante más. No somos ni el mejor restaurante, ni tenemos estrellas, pero para los que han vivido los últimos años con nosotros, es sencillamente eso: único.” 
Foto del restaurante La Marquesina del Alba nevado
Por eso se han lanzado a un proyecto único y especial: ‘De la música también se come (El Disco de La Marquesina)’, que os explicamos aquí con sus propias palabras, para que no se pierda nada de su espíritu. 

“En este proyecto pionero, que parte de la idea de unos cuantos músicos asiduos a este local, un montón de artistas han plasmado sus vivencias y sentimientos en La Marquesina en canciones inéditas compuestas exclusivamente para ello. Canciones en las que esperamos os reconozcáis, al igual que nos hemos reconocido nosotros al escucharlas. Un disco que será un recuerdo imborrable de lo que está siendo este local que siempre ha apoyado a La Cultura contra viento y marea. Para esto se han juntado un montón de músicos de lo mejor, haciendo lo que mejor saben hacer: canciones.

Silvia y Gema, Vaudí, Rafa Kas, Fran Juesas, Pablo Moro, Ivo Vudú, Alfredo González, Sara Cangas, Edgar Vero, Rita Ojanguren, Javi Monge, Miguel Herrero, Sandra Lusquiños, Los Jimaguas, Kay Fernández, Fer Espina, Javi Monge, Rita Ojanguren, Cum Laude, Rodrigo Sturm, Nacho Felipe y muchos otros músicos de increíble nivel, han compuesto unos temas que no son solo sentimiento, sino que os garantizamos son verdaderos hits. A ellos se les unen otros artistas como Jorge Ilegal, Josele Santiago (Los Enemigos), Kiko Urrusti, o Israel Sastre, que se unen a ellos aportando su granito de arena para que las recompensas de los mecenas sean espectaculares.
Entre todos intentaremos que La Cultura siga y que el año que viene podamos tener más y mejores conciertos y así dar un respiro a uno de los sectores culturales más castigados durante este año por esta maldita situación.

Os necesitamos, esta vez sí. Necesitamos que compartáis todo lo que podáis, que os apuntéis al enlace de este post para recibir las noticias y novedades sobre el crowdfunding, que pronto verá la luz y si podéis, aportéis vuestro empujón una vez que comience el proyecto, un proyecto que esperamos sea tan vuestro como nuestro y en el cual esperamos os veáis tan reflejados como nosotros.

Mil gracias de antemano a todos por la ayuda. Besos, abrazos, salud… ¡Y Mucha música!”

Podéis enteraros de todo AQUÍ. EN ESTE ENLACE

 

De momento, podéis ir eligiendo color de camiseta. Camisetas blancas y negras

Jero. Suena a superhéroe castizo.

Jero. El mundo lo necesitaba.

El mundo lo necesitaba. 

Conozco a una persona ( la conozco muy de cerca), que vio ‘El Rey León’ decenas de veces. Una y otra vez. Se sabía los diálogos de memoria y parecía que cada vez que la veía le gustaba más. Pasa mucho con los niños; dicen los estudiosos de la mente que es porque les gusta repetir lo que les causa disfrute. 

Pues a los adultos lo mismo. A mí me pasa con el chocolate, con las galletas -aunque sean las peor colocadas del estante del súper de malas que son-; me pasa con la sopa de pollo cuando tengo catarro, con los besos pequeños y sonoros, con las horas en la peluquería en las que no puedes hacer nada y descansas. 

Hoy me sucedió eso con Jero. Parte del mundo no lo sabe, pero necesitábamos estas canciones de Jero Romero, que son como esa pizca de pan que comes cuando lo compras recién hecho y que te hace desear más y más y vas partiendo a cachitos porque algo dentro de ti te impide parar. 

No las pude escuchar ayer por la mañana en Radio 3, pero lo hice justo antes de dormir, en ese rato que es solo de uno y en el que se coloca un poco el día y la respiración se hace más tranquila. (Si queréis escucharlas…)

‘Los cadáveres’ es pegadiza, se te mete dentro en la primera escucha. “Eres malísimo con la motricidad fina”, dice. ¿Quién puede hablar de desarrollo motriz en una canción y que suene a gloria bendita? Me veo saltando por encima de los tejados recorriendo el cielo muerta de risa mientras la escucho y eso no pasa a menudo. (Y sin cerveza ni otras cosas sustanciosas).

La otra me flipa, así como dicen los niños de 10 años que no tienen todavía mucho vocabulario. Si no hace falta. Se llama ‘2010’. Ojalá hubiera forma de enviar colores por correo electrónico para que Jero Romero se entere de que sus canciones son rosa fresa, verde ‘prao’ asturiano en abril, amarillo mimosa y mimoso… 

Gracias por volver, Jero. Saca ya el pan del horno, que tienes cola de gente esperando.