Merichane. ¿Y quién no?

fotograma de un vídeo. Aparece zahara y dos bailarines que la miran

Suelta, salida de cascos, fresca, putón, calientapollas, pantalonera, golfa, zorra. La, o el que no haya llamado a alguien así en algún momento de su vida… que deje de mentirse. Palabras que juzgan, que hieren, que pueden marcar un momento o la vida de alguien porque nos encanta hablar de lo mal que lo hacen los demás. Es el deporte nacional: criticar. 

Merichane es la última canción de Zahara y la estrenó ayer. Merichane, que suena a Mary Chain pero no tiene nada que ver, significa “boca de los 10.000 hombres” refiriéndose a Cleopatra, que debía ser la envidia de mucha gente por su belleza y por su éxito en muchos ámbitos. Y si uno de ellos era que la chupaba de maravilla… olé por ella. Merichane, cuenta Zahara al final del maravilloso vídeoclip que ha grabado Guillermo Guerrero , era su apodo cuanto iba a primero de ESO, y significa “la puta del pueblo”. En 1º de ESO se tienen 12 años. Es séptimo de EGB. Es infancia. Es toda la vida por delante.

Se abre en canal y cuenta cantando, los fotogramas de un momento determinado de su vida. Ella habla de la suya,  pero es la vida de cualquiera, con sus bajadas a los infiernos y noches de llorera o de arrepentimientos; los estrenos, los rumores, las mentiras, las vomitonas de Martini, los complejos, los clínex en el sujetador, las confesiones y los secretos que nunca son secretos. 

Está preciosa. Es preciosa. Con un verdugo de lana de los que nos ponían cuando hacía  frío,  convertido en mono sexy que le queda como un guante, y con sedas y bordados que la hacen parecer una emperatriz del mundo. Con diseño de Leandro Cano, se las apaña para ser una mujer y una niña en un segundo: madura, serena, llena de sabiduría; endeble, frágil y pequeña en una misma canción y en una misma historia. 

Vedlo entero. Vedlo más de una vez. Vedlo y escuchad y bailad y pensad. Escuece. Como la vida. 

“Merichane soy yo y Merichane somos todas mis historias. He querido contar lo que viví tal y como fue para mí. Llegar a hacerlo no ha sido fácil.

He tenido que aceptar y asumir que aquellas historias que viví sucedieron de verdad, pero que el mantenerlas escondidas no solo no me hacía sentir mejor sino que protegía a las personas que me habían hecho daño. Por eso ahora, en este momento en el que me he visto con fuerza para hacerlo, he decidido compartirlas”. Zahara. 

Letra: 

Yo estaba ahí cuando todos bailaban
Mojaban el dedo se creían eternos
Yo estaba en el baño aguantando la puerta con mi espalda
Mientras les besaba la lengua
Yo estaba ahí en las oficinas de Universal
Tragando sermones sobre mi gran potencial
Yo estaba ahí abrazada a la taza del váter
Yo era incapaz de soltarla y ellos de mirarme

Yo estaba ahí en urgencias acariciando el límite
Necesitaba algo infalible
Yo estaba de rodillas pidiеndo perdón a vuestro Dios
Por no saber dеcirle que no

Yo. Aún ahí y sin saber salir

Yo. Aún ahí y sin saber salir. Y no logro huir

Yo estaba ahí cambiándole el nombre a mis amantes
En la lista de contactos
Yo estaba ahí dejándole las bragas usadas en el armario
Jodiéndole la vida a un extraño
Yo estaba en la otra habitación, escuchaba su respiración
Deseaba que no entrase
Yo estaba entre las sábanas ásperas  del verano
Dejando de ser quién había soñado.

Yo. Aún ahí. Y sin saber salir. Y no logro sacarme de allí. 

Yo estaba ahí con las llaves en la mano
Acelerando el paso fingiendo que hablaba con mi hermano
Yo estaba ahí dejándome hacer
Con tal de que acabase de una vez
Yo estaba ahí confesándome por haberme tocado
Creyendo que ese era el puto pecado
Yo estaba ahí metiéndome los dedos hasta el fondo
Queriendo vomitar las penas, la vida, el odio.

Yo. Aún ahí y sin saber salir. 

Yo. Aún ahí, sin saber salir. Y no logro, no sé cómo sacarme de allí.