Chilly in your kitchen, Festival de blues (Oviedo, 23-26/01/20. La Salvaje)

Cartel anunciador del festival de blues Chilly in your Kitchen

I

La prueba de sonido de la primera sesión, en El Refugio de La Salvaje, con Álvaro Bárcena, Sil Fernández y Víctor Gil, se convirtió en una suerte de sesión semiacústica de los Zeppelin.

II

Esa noche, El Refugio se llenó. Y sonó, por primera vez en el festival, ‘The Sky Is Crying’, el himno oficioso. Y nos vimos en la encrucijada, con Robert Johnson y ‘Love in Vain’ y ‘Come On in My Kitchen’. Y Leonard Cohen, de cuyo blues ‘Got a Little Secret’ sale el nombre del festival, también estuvo.

Y el gran Muddy.

III

Yo pedí que nadie dejara de venir por no tener con quién. Nadie que ame el blues deje de venir por soledad. Estábamos mis amigas y yo. Mis amigas son las mejores amigas y yo no quise que nadie dejara de venir por no saber con quién y no decidirse.
La soledad indeseada es un horror, yo fui salvada muchas veces. Buscadme, nos acompañamos.

IV

En la segunda sesión, fueron Blues Stop y Alber Solo and The Firebirdblues. Y ahí lo supe. Porque quiero construir pequeños espacios en mi ciudad, que tanto bueno me da, zonas nobles ambulantes, que duran un rato, pero que en el rato que duran son de verdad.

Esa noche, supe que quienes estábamos allí lo habíamos conseguido: entre los músicos, el personal de la sala, el público. Conseguimos un club de blues en la ciudad, tan corriente como todas las ciudades corrientes, y, así, el objetivo del festival se cumplió.

Hicimos un club de blues como el club de Red, en Clarksdale, Mississippi, donde un bajista maltrecho, con la voz de Marvin Gaye, que es la voz del mundo, cantaba ‘Let’s Get It On’. 

V

Conversaciones eternas en noches finitas, sobre si es más sexy ‘I Put a Spell On You’ o ‘Hoochie Coochie Man’. Conversaciones que no tienen conclusión, porque da igual qué canción gane. Lo importante es tener la capacidad, que se torna privilegio, de sentirlas.

VI

Gran Muddy:
La Salvaje no es el Winterland Ballroom, en San Francisco, ni el Checkerboard Lounge, en Chicago.
El jueves en el escenario no estaba The Band, sino que estaban Álvaro Bárcena, Sil Fernández y Víctor Gil; y el viernes no estaban los Stones, sino Blues Stop.
Éramos gente blanca y pequeñita, pero, gran Muddy, te cantamos, te coreamos, te celebramos, y cantamos ‘Got My Mojo Workin‘‘ y gritamos ‘I’m a hoochie coochie man’, aunque fuéramos mujeres, en ese momento Sil y yo.
Gran Muddy, te prometo que en el Festival de Blues Chilly in Your Kitchen te honramos con tus canciones porque es imposible no respetarte, no reconocerte, no adorarte. Nos haces participar en lo común a nuestras pobres almas blancas, en este rincón del mundo.

VII

En la tercera sesión, con Maraya Zydeco y Blues & Decker Classic Experience, sonó, de nuevo, ‘The Sky Is Crying’, por dos veces, por cada banda, distinta cada interpretación, preciosas todas. Y se hizo el silencio.

VIII

Cuando hablé con Gonzalo Menéndez, de Cold River Blues, por vez primera, para preparar la cuarta y última sesión del festival, me dijo que su compañero, John Wyke, y él hacían blues antiguo, blues del Delta.
Esa música antigua que viene de esa tristeza antigua que encontró W. C. Handy en una estación de tren de un lugar perdido de Mississippi.
Pero no hubo tristeza, hubo alegría para celebrar el fin del festival.

IX

En una ciudad como Oviedo hay público para blues.
En una ciudad como Oviedo hay personas que pagan por ver blues.
En una ciudad como Oviedo hay público para ver a bandas que pueden ver en otros contextos, insertas dentro de un festival de blues.
En una ciudad como Oviedo hay un público magnífico, que canta, que baila, que corea, y que guarda silencio cuando toca.

X

Hablé con Leonard Cohen al terminar el festival, como casi cada noche. Tenía muchas cosas atrasadas que contarle.
Le dije que había explicado a quien quiso escucharme por qué un judío blanco canadiense sujeta con una frase suya un festival de blues.

Él me respondió: ‘It’s almost like salvation, it’s almost like the blues’.

Y XI

Esto hubiera sido imposible sin tantas personas, tantas.

Sin la presencia durante cuatro días del público, que vino a los conciertos gratuitos y a los de pago. Que saltó, bailó y cantó, aplaudió y guardó silencio cuando era necesario.

Esto hubiera sido imposible sin la sublime guitarra de Elmore James. Sin ‘The Sky Is Crying’. Sin Robert Johnson, sin ‘Love in Vain’. Sin Muddy Waters. Sin Willie Dixon. Sin Etta James. Sin toda la nómina de hombres y mujeres que hicieron nacer y desarrollarse esta sagrada música antigua.
Sin Jagger y Richards.
Sin Tierra Santa: el Delta, Memphis blues again, Chicago.

Muchísimas gracias. Nos vemos dentro de un año y, mientras tanto, nos vemos en los bares, en las canciones, en los conciertos, en las cuerdas de la guitarra, en las notas de la armónica cuando se elevan, en las zonas nobles ambulantes que creemos, donde nos guste estar, nos vemos en los dormitorios.

Veámonos, no hay nada mejor que la participación en lo común.

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Fotos tomadas por Ramón Collado (b/n) y Belén Suárez Prieto.

Lucas Colman (Gijón, 20/12/19. Sala Memphis)

Lucas Colman en la Sala Memphis.

El pasado 20 de diciembre, el madrileño Lucas Colman, hizo una parada en Gijón para presentar su propuesta musical dentro de su gira ‘Mis abismos’.

En la pequeña y acogedora sala Memphis, y a lo largo de un concierto acústico en un ambiente muy familiar que abrió con su sencillo ‘W.L.’,  nos dejó disfrutar de canciones propias, versiones de distintos temas españoles ‘de toda la vida’,  y próximos singles que nos encantaron y que estamos ansiosos por volver a escuchar. 

Lucas mostró su lado más tímido y cercano con los asistentes al bolo, permitiendo que le sugiriéramos canciones y así poder disfrutar durante un rato más de este pequeño gran artista.

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Fotos tomadas por anapbeltran

Viva Suecia (Oviedo, 14/11/19. Espacio Estilo)

Viva Suecia (Oviedo, 14/11/19. Espacio Estilo)

El viernes 4 de mayo de 2012, en el escenario secundario del SOS 4.8 Murcia y durante la actuación del Grupo de Expertos Solynieve, Jota -el de Los Planetas, para los puretas- lanzó la soflama: “¡Viva la Huerta Murciana!” inflamando el ya de por sí exaltado ánimo de los miles de espectadores.

Quién sabe si esa tarde de mediados de primavera levantina, nuestros 4 protagonistas estaban entre aquella marabunta ansiosa de ver a Pulp un par de horas después.

El caso es que apenas unos meses más tarde nacía como tal un grupo que, en menos de 6 años, se ha follado la mente de los seguidores del indie nacional con letras redondas, riffs ganadores y hits más pegadizos que un marcaje de Diego Godín.

Si la huerta murciana ha prosperado gracias al clima mediterráneo, el buen saber local y la esforzada mano de obra emigrante, el sonido de Viva Suecia bebe en fuentes tan fiables como el rock melódico, el pop con mala hostia y atormentadas letras en español.

La puesta escena de su última actuación en Oviedo, una plaza donde se han hecho fuertes tras 3 bolos en menos de 20 meses, volvió a demostrar la madurez de una formación que vive su mejor momento coincidiendo con la presentación de su último trabajo ‘El Milagro’, una colección de himnos con la que prometen seguir siendo punta de lanza del indie nacional.

El público entregado que llenaba la Sala Estilo uno de los días más desapacibles del año, volvió a la realidad del temporal de frío y lluvia casi dos horas después del inicio de la actuación, con la sonrisa boba del enamorado y la certeza de quién sabe que pagar casi 20€ por ver a los murcianos es una de las mejores inversiones en el panorama musical actual.

El impecable sonido, quizás el mejor que recordamos en una sala que no destacó nunca por su sonorización, y la energía desplegada en el escenario fueron la guinda perfecta para defender unas canciones que o son ya himnos o lo serán con el correr de los meses.

Como rezaba la famosa nota del New York Times sobre Lola Flores, Viva Suecia no cantan, no tocan, no bailan pero no se los pierdan, y como decía Jota: “¡¡Viva la Huerta Murciana!!”

Fotos tomadas por esc_amado.