Hoy toca elegir concierto

Hoy toca elegir concierto.

La agenda a tope. ¡Que esté siempre así!

Pues sí. Mira que a veces nos quejamos de que no hay música en directo en Asturias y nos comparamos  con los de León y su Gran Café y los gallegos que no dan a basto, pero hoy no, para nada. Tenemos la agenda a tope y como de momento no tenemos el don de la obicuidad y tampoco queremos repartirnos, como cuando uno espera en la charcutería y el otro se va a por aguacates… pues nos quedamos en La Salvaje en Oviedo y nos vamos a ir a escuchar y a sudar con Shinova, en el segundo concierto de los Directos Vibra Mahou de este 2020. 

Pasamos pena, mucha pena de no poder estar en el Teatro de La Laboral porque allí está ella, la reina de las canciones, Zahara.  La que baila como una loca y te hace querer saltar y desmelenarte y mandarlo todo a la porra, y después de dos minutos habla  de un big bang en el salón de su casa y te enternece más que un Donuts de los de marca. La reina de las canciones canta hoy en Gijón en un concierto justo el día de los que se quieren, y seguro que las eléctricas pierden dinero de tanta energía que desprende ella en el escenario. 

Y en Avilés tenéis el rock de uno de aquí de casa: Igor Paskual, que lleva al Santa Cecilia su ‘Pasión según Igor Paskual’ y pinta muy bien: rock, amigos, cerveza, risas, música. ¿Qué más se puede pedir? Pues sí, por pedir que no quede. En Thunderbitch Club,  en Oviedo tenéis a Jhana Beat. Rock y más rock y en Tribecalive, un tributo: Tubular Tribute. 

Tenéis todos los bolos, la info, el link para comprar las entradas  y las playlists en nuestra web. Os lo damos todo hecho, pero no podemos deciros qué elegir hoy. 

Para todos los gustos, como las gominolas: dulces, ácidas, con azúcar, sin gluten… Lo mejor de todo es que Asturias se nos están llenando de música y de conciertos y eso es lo mejor del mundo.

(Las gominolas están también ahí bien arriba colocadas en la lista de las cosas mejores del mundo). 

 

 

Chilly in your kitchen, Festival de blues (Oviedo, 23-26/01/20. La Salvaje)

Cartel anunciador del festival de blues Chilly in your Kitchen

I

La prueba de sonido de la primera sesión, en El Refugio de La Salvaje, con Álvaro Bárcena, Sil Fernández y Víctor Gil, se convirtió en una suerte de sesión semiacústica de los Zeppelin.

II

Esa noche, El Refugio se llenó. Y sonó, por primera vez en el festival, ‘The Sky Is Crying’, el himno oficioso. Y nos vimos en la encrucijada, con Robert Johnson y ‘Love in Vain’ y ‘Come On in My Kitchen’. Y Leonard Cohen, de cuyo blues ‘Got a Little Secret’ sale el nombre del festival, también estuvo.

Y el gran Muddy.

III

Yo pedí que nadie dejara de venir por no tener con quién. Nadie que ame el blues deje de venir por soledad. Estábamos mis amigas y yo. Mis amigas son las mejores amigas y yo no quise que nadie dejara de venir por no saber con quién y no decidirse.
La soledad indeseada es un horror, yo fui salvada muchas veces. Buscadme, nos acompañamos.

IV

En la segunda sesión, fueron Blues Stop y Alber Solo and The Firebirdblues. Y ahí lo supe. Porque quiero construir pequeños espacios en mi ciudad, que tanto bueno me da, zonas nobles ambulantes, que duran un rato, pero que en el rato que duran son de verdad.

Esa noche, supe que quienes estábamos allí lo habíamos conseguido: entre los músicos, el personal de la sala, el público. Conseguimos un club de blues en la ciudad, tan corriente como todas las ciudades corrientes, y, así, el objetivo del festival se cumplió.

Hicimos un club de blues como el club de Red, en Clarksdale, Mississippi, donde un bajista maltrecho, con la voz de Marvin Gaye, que es la voz del mundo, cantaba ‘Let’s Get It On’. 

V

Conversaciones eternas en noches finitas, sobre si es más sexy ‘I Put a Spell On You’ o ‘Hoochie Coochie Man’. Conversaciones que no tienen conclusión, porque da igual qué canción gane. Lo importante es tener la capacidad, que se torna privilegio, de sentirlas.

VI

Gran Muddy:
La Salvaje no es el Winterland Ballroom, en San Francisco, ni el Checkerboard Lounge, en Chicago.
El jueves en el escenario no estaba The Band, sino que estaban Álvaro Bárcena, Sil Fernández y Víctor Gil; y el viernes no estaban los Stones, sino Blues Stop.
Éramos gente blanca y pequeñita, pero, gran Muddy, te cantamos, te coreamos, te celebramos, y cantamos ‘Got My Mojo Workin‘‘ y gritamos ‘I’m a hoochie coochie man’, aunque fuéramos mujeres, en ese momento Sil y yo.
Gran Muddy, te prometo que en el Festival de Blues Chilly in Your Kitchen te honramos con tus canciones porque es imposible no respetarte, no reconocerte, no adorarte. Nos haces participar en lo común a nuestras pobres almas blancas, en este rincón del mundo.

VII

En la tercera sesión, con Maraya Zydeco y Blues & Decker Classic Experience, sonó, de nuevo, ‘The Sky Is Crying’, por dos veces, por cada banda, distinta cada interpretación, preciosas todas. Y se hizo el silencio.

VIII

Cuando hablé con Gonzalo Menéndez, de Cold River Blues, por vez primera, para preparar la cuarta y última sesión del festival, me dijo que su compañero, John Wyke, y él hacían blues antiguo, blues del Delta.
Esa música antigua que viene de esa tristeza antigua que encontró W. C. Handy en una estación de tren de un lugar perdido de Mississippi.
Pero no hubo tristeza, hubo alegría para celebrar el fin del festival.

IX

En una ciudad como Oviedo hay público para blues.
En una ciudad como Oviedo hay personas que pagan por ver blues.
En una ciudad como Oviedo hay público para ver a bandas que pueden ver en otros contextos, insertas dentro de un festival de blues.
En una ciudad como Oviedo hay un público magnífico, que canta, que baila, que corea, y que guarda silencio cuando toca.

X

Hablé con Leonard Cohen al terminar el festival, como casi cada noche. Tenía muchas cosas atrasadas que contarle.
Le dije que había explicado a quien quiso escucharme por qué un judío blanco canadiense sujeta con una frase suya un festival de blues.

Él me respondió: ‘It’s almost like salvation, it’s almost like the blues’.

Y XI

Esto hubiera sido imposible sin tantas personas, tantas.

Sin la presencia durante cuatro días del público, que vino a los conciertos gratuitos y a los de pago. Que saltó, bailó y cantó, aplaudió y guardó silencio cuando era necesario.

Esto hubiera sido imposible sin la sublime guitarra de Elmore James. Sin ‘The Sky Is Crying’. Sin Robert Johnson, sin ‘Love in Vain’. Sin Muddy Waters. Sin Willie Dixon. Sin Etta James. Sin toda la nómina de hombres y mujeres que hicieron nacer y desarrollarse esta sagrada música antigua.
Sin Jagger y Richards.
Sin Tierra Santa: el Delta, Memphis blues again, Chicago.

Muchísimas gracias. Nos vemos dentro de un año y, mientras tanto, nos vemos en los bares, en las canciones, en los conciertos, en las cuerdas de la guitarra, en las notas de la armónica cuando se elevan, en las zonas nobles ambulantes que creemos, donde nos guste estar, nos vemos en los dormitorios.

Veámonos, no hay nada mejor que la participación en lo común.

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Fotos tomadas por Ramón Collado (b/n) y Belén Suárez Prieto.

Lucas Colman (Gijón, 20/12/19. Sala Memphis)

Lucas Colman en la Sala Memphis.

El pasado 20 de diciembre, el madrileño Lucas Colman, hizo una parada en Gijón para presentar su propuesta musical dentro de su gira ‘Mis abismos’.

En la pequeña y acogedora sala Memphis, y a lo largo de un concierto acústico en un ambiente muy familiar que abrió con su sencillo ‘W.L.’,  nos dejó disfrutar de canciones propias, versiones de distintos temas españoles ‘de toda la vida’,  y próximos singles que nos encantaron y que estamos ansiosos por volver a escuchar. 

Lucas mostró su lado más tímido y cercano con los asistentes al bolo, permitiendo que le sugiriéramos canciones y así poder disfrutar durante un rato más de este pequeño gran artista.

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Fotos tomadas por anapbeltran

Delafé. El Gran Café. Una canción. (León, 29/11/2019. )

Foto del concierto de Delafé en El Gran Café. El cantante en primer plano sobre fondo con luces.

 

Delafé. El Gran Café. Una canción.

Hace unos meses, en Primavera, escuché una única canción durante un día. Solo una, una y otra vez. Por la mañana, después de trabajar, de camino a casa, mientras hacía la cena… una única canción durante un día entero. No fue por una promesa ni por una apuesta. La escuché una vez y no pude ni quise dejar de hacerlo más. Era ‘La gran ola’, de Delafé, una puta maravilla que se me metió en la cabeza y en el corazón nada más escucharla. 

Una canción.

Yo digo que cuenta un polvo bien contado y mi compañero de baile y de muchas cosas, se muere de risa y me dice que estoy fatal de lo mío,  pero es que las canciones de Óscar D’aniello son para mí pequeñas historias maravillosas enlazadas unas con otras con frases y palabras que se repiten haciendo de todas ellas un cuento que no se acaba.

Justo acabando el horroroso mes de noviembre, mi tiquismiquis favorito y yo, nos fuimos a León comiendo gominolas en el autobús, y  al rato, estábamos en el Gran Café de León, bien acompañados, bien situados,  y listos para disfrutar del que fue “el bolazo” del invierno. 
Y es que Óscar, Marina y Dani, nos trasladaron a ese universo mágico, divertido y en espiral que crean con sus canciones. 

“¿Por qué estás cansado?”– pregunta Marina con una sonrisa que se contagia a cualquiera que tenga ojos en la cara. Y Óscar empieza a contarle cosas preciosas que te arrugan el corazón y te alargan los labios, mientras baila y se desliza por el suelo con un movimiento único que todos los que hemos ido a verle alguna vez,  hemos imitado. Con talco y sin talco. (No digáis que no, que nos conocemos). 

Quiero ir a un concierto de Delafé siempre. No digo muchas veces. Digo siempre. Es el mejor contador y cantador de historias de amor y de la vida y el único músico que conozco que puede decir te quiero usando metáforas ciclistas. 
Así que si te gusta el deporte de las dos ruedas, si te gustan las palabras, las canciones, los pasos de baile….¿ A qué esperas?

Hay 43 mares, 5 óceanos, 14 ochomiles y 200 mil millones de estrellas ahí fuera.”

Y aquí cerca, está este tío alto con brazos largos como los míos, que tiene una propuesta musical única que aconsejo a todo el mundo.

Eso sí, yo aviso que engancha, te enreda, te da un par de vueltas y te azota a la orilla, con los pelos locos y arena en el biquini. De eso que te levantas y dices: “quedé nueva”.

Como cuando te arrastra una gran ola.’ La gran ola’.

 

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Fotos tomadas por esc_amado.

Arnau Griso (Gijón, 23/11/19. Sala Albéniz)

Arnau Griso en la Sala Albéniz. Gijón. 23 de noviembre de 2019

 

Primera vez del dúo Arnau Griso en Gijón, en la sala Albeniz y los que lo vivimos solo podemos decir… ¡qué locura!
Arnau y Eric colgaban el cartel de Sold Out unos días antes de llegar a Gijón y no es para menos, ya que los asturianos estábamos deseando vivir la Revolución Bananera y disfrutar del buenrollismo que transmiten.
Desde el primer momento en el que pisaron el escenario la sala empezó a saltar y a cantar y consiguieron mantener ese nivel de euforia todo el concierto.

Vivimos cómo en medio de la canción ‘Autoextinción’ Arnau corría entre el público y se subía a la barra de la sala pidiendo algo de beber mientras saltaba y cantaba como si no hubiera un mañana. Como no le convenció la botella de agua que le ofrecieron, cogió una de ginebra, bebió y se fue con ella de vuelta al escenario.

También vimos como invitaban a una chica del público a jugar a una ruleta donde su suerte (o las trampas de Arnau) la llevaron a hacer una competición de twerking contra Nico Mellon, bajista de la banda.
En resumen, brutal su música y su puesta en escena. Ha sido una locura de concierto, donde vimos su parte más absurda y más loca, y se fueron dejándonos a todos llenos de felicidad y con un muy buen sabor de boca.
Si te gusta alguna de sus canciones (aunque solo sea una) no deberías perderte uno de sus conciertos porque no te dejará indiferente. Y si aún no los conoces, estás tardando en escuchar su música, no te vas a arrepentir.
Arnau, Eric, gracias por esta noche tan espectacular. ¡Os esperamos para petarlo de nuevo en la tierrina!

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Fotos tomadas por paulaicor.

La Sonrisa de Julia. Sin ninguna objetividad. (Oviedo, 16/11/19. La Salvaje)

Fotografía del concierto de La Sonrisa de Julia que ilustra la crónica.

 

Sin ninguna objetividad. O con toda.

No soy, ni lo quiero ser, objetivo con La Sonrisa de Julia. A la mierda la objetividad cuando hablas de determinadas cosas: sobre todo de las que sientes o te hacen sentir, ¿no?

A mí La Sonrisa me provocan siempre la ídem. Siempre. Y para este “siempre” he juntado decenas de conciertos de la banda; una de esas bandas (hay más) que me deberían, o hacer un monumento, o poner una orden de alejamiento. Supongo que acabarán optando algún día por lo segundo.

El sábado, la sonrisa, la mía, fue de felicidad absoluta. Y aunque efectivamente no soy objetivo, me atrevería a decir que los que allí estábamos llenando La Salvaje vimos, escuchamos y vivimos uno de los mejores bolos del año. No me refiero al mejor de La Sonrisa o la sala. No. Hablo de uno de los mejores conciertos que se han programado en Asturias en 2019.

Con toda la objetividad, despreciada hace unas líneas, declaro que el sábado:

  • El despliegue vocal y la sensibilidad de Marcos fueron simplemente sublimes. ¿Qué otra voz del panorama musical español se le puede comparar? Decidme, venga.
  • Los arreglos de los temas de esta versión acústica de la gira sonaron increíbles, con el piano de Currito engarzándolo todo y las baquetas/escobillas de la versión mini de la batería de Raúl dando la consistencia, cuando era preciso, y acunándonos cuando el tema lo requería. ¿O no?
  • La elegancia de Mara a la guitarra eléctrica encajó como un guante.
  • El setlist elegido -con clásicos de La Sonrisa, con temas de su último disco (Maratón) e incluso con un guiño al álbum en solitario de Marcos (Océano Caos)- no nos hizo echar nada de menos, salvo  seguir un par de horas más en la mejor sauna musical posible de Oviedo.

Y luego está la complicidad de los chicos. La de 3 amigos de toda la vida –con sus vaivenes-, que además  incorporan siempre a la pandilla a músicos y gente estupenda (a Mara y Javi Méndez ahora; a Juanín Díaz-Terán o Mario de Inocencio, antes).

Y está la felicidad que proporcionan con su música. A los incondicionales, como el menda que suscribe, y a los que debutan como asistentes en cada uno de sus conciertos… porque decidme, ¿alguien de la sala se fue sin caer un poco (o un mucho) enamorado (o enamorada) de lo que vio, escuchó y vivió el sábado?

Chicos, vosotros seguid paso a paso, que nosotros seguiremos empujando.

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Fotos tomadas por esc_amado.

Guitarricadelafuente (Mieres, 15/11/19. Centro Cultural)

Guitarrica de la Fuente presenta su disco en Mieres

Para ser flamenco no es necesario haber nacido en el sur o que se lo pregunten a Álvaro Lafuente, más conocido como Guitarricadelafuente. Es más, para petarlo en los escenarios de media España ni si quiera es necesario tener un álbum. Instagram ha sido la red social que ha lanzado al estrellato a este joven veinteañero, nacido en Benicassim y con raíces mañas.

Ni los cuatro grados que enfriaban la tarde del viernes en Mieres consiguieron que medio millar de fans se echara atrás. El Centro Cultural había colgado el ‘entradas agotadas’ semanas atrás, y seguidores de León, Galicia, Santander y hasta de Madrid hacían cola paraguas en mano para ver a este joven cantautor.
Echando una mirada a la platea, y dejándose llevar por las apariencias, podríamos decir que se trata de un ídolo de ‘quinceañeras’, pero Guitarrica es algo más que eso. Rodeado de sus músicos hizo un repaso de todas sus canciones, que en honor a la verdad no son muchas, pero sí de una enorme calidad musical. El repertorio se vió completado por unas cuantas versiones que hizo suyas al instante, porque la juventud de este artista no está reñida con el enorme talento que fluye de las manos de este maño de corazón, que bebe de influencias como Antonio Vega o clásicos latinoamericanos de todos los tiempos.
Muy esperadas y coreadas fueron su ‘Nana Triste’ o ‘ Agua y Mezcal’ que fueron cantadas a voz en grito.

Sólo os digo una cosa, si no lo conoces teclea su nombre en Spotify y dale una oportunidad, porque este chico promete.

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Fotos tomadas por monicanitmonica.

Viva Suecia (Oviedo, 14/11/19. Espacio Estilo)

Viva Suecia (Oviedo, 14/11/19. Espacio Estilo)

El viernes 4 de mayo de 2012, en el escenario secundario del SOS 4.8 Murcia y durante la actuación del Grupo de Expertos Solynieve, Jota -el de Los Planetas, para los puretas- lanzó la soflama: “¡Viva la Huerta Murciana!” inflamando el ya de por sí exaltado ánimo de los miles de espectadores.

Quién sabe si esa tarde de mediados de primavera levantina, nuestros 4 protagonistas estaban entre aquella marabunta ansiosa de ver a Pulp un par de horas después.

El caso es que apenas unos meses más tarde nacía como tal un grupo que, en menos de 6 años, se ha follado la mente de los seguidores del indie nacional con letras redondas, riffs ganadores y hits más pegadizos que un marcaje de Diego Godín.

Si la huerta murciana ha prosperado gracias al clima mediterráneo, el buen saber local y la esforzada mano de obra emigrante, el sonido de Viva Suecia bebe en fuentes tan fiables como el rock melódico, el pop con mala hostia y atormentadas letras en español.

La puesta escena de su última actuación en Oviedo, una plaza donde se han hecho fuertes tras 3 bolos en menos de 20 meses, volvió a demostrar la madurez de una formación que vive su mejor momento coincidiendo con la presentación de su último trabajo ‘El Milagro’, una colección de himnos con la que prometen seguir siendo punta de lanza del indie nacional.

El público entregado que llenaba la Sala Estilo uno de los días más desapacibles del año, volvió a la realidad del temporal de frío y lluvia casi dos horas después del inicio de la actuación, con la sonrisa boba del enamorado y la certeza de quién sabe que pagar casi 20€ por ver a los murcianos es una de las mejores inversiones en el panorama musical actual.

El impecable sonido, quizás el mejor que recordamos en una sala que no destacó nunca por su sonorización, y la energía desplegada en el escenario fueron la guinda perfecta para defender unas canciones que o son ya himnos o lo serán con el correr de los meses.

Como rezaba la famosa nota del New York Times sobre Lola Flores, Viva Suecia no cantan, no tocan, no bailan pero no se los pierdan, y como decía Jota: “¡¡Viva la Huerta Murciana!!”

Fotos tomadas por esc_amado.